jueves, 28 de mayo de 2009

Cuando la realidad parece un falso documental, y no al revés

Hace tiempo que contemplo desde la curiosidad, como el falso documental, intenta imitar y falsear la realidad, para hacer de ésta un espectáculo. Resulta evidente que se busca esa formula con la intención de atraer a base de llegar al recóndito morbo de la condición humana. Donde la ficción no llega por agotamiento y credibilidad, y la realidad por escasez, se adentra este estilo de hacer pasar por real, aquello que no lo es.
Supongo que la credibilidad de la gente juega un factor decisivo a la hora de que el falso documental pueda acabar a uno de los dos lados de la orilla. Muchos espectadores cuando se sienten engañados se preguntan por la necesidad de este tipo de formatos. Pero quizá es una pregunta excesiva. Simplemente se trata de contemplar lo bien hecho que puede estar realizado el engaño. Para mí hay dos falsos documentales que me parecen muy bien construídos partiendo desde la base del engaño (otros falsos documentales no buscan el engaño en si). Uno es "Dark Side of the Moon/Opération Lune" de William Karen:



Y el otro es del súper conocido director Peter Jackson, “Forgotten Silver”:



Pero hace unos meses tuve la sensación contraria, cuando vi en Estrenos TV, un crudísimo documental sobre el ajusticiamiento de Ceaucescu. Tanto la atmósfera, como la narración, la realización, como los personajes, parecían sacados de un falso documental. Y resultaba así, porque lo que realmente ocurría, es que parecía mentira que la realidad fuese eso, real. Entonces pensé en la curiosa y absurda conjetura que suponía que el mejor falso documental que había visto, resultaba ser real. O dándole la vuelta al argumento, que la realidad más escabrosa que jamás vi, parecía un falso documental.

(ADVIERTO SOBRE LA CRUDEZA DE LAS IMÁGENES)

miércoles, 20 de mayo de 2009

Algunas reacciones que no he podido dejar de señalar

Serrat dijo al conocer la noticia de la muerte de Benedetti: "Vivo con la pena de perder un amigo que no voy a poder volver a ver, cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar y estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más complicados de sobrellevar, a pesar de que uno entienda muy bien qué camino es éste y que no hay otro".
A la hora de hablar de qué ha sido Benedetti para la poesía latinoamericana y para la cultura mundial, Serrat guarda silencio: "Aunque esté claro que ha sido fundamental no sé medir algo así, lo que sí sé es lo que ha sido para mí y por encima de cualquier otra cosa ha sido mi amigo, siempre me ha regalado su cariño, su comprensión y su generosidad y ha sido un referente como hombre coherente, solidario y comprometido. Mientras él con sus pies empujaba la vida, también la poesía le empujaba a él, su poesía ha sido un acto de reflexión en voz alta con el que nos ha hecho reflexionar a todos; una poesía que giraba en torno a un mundo cercano plural y compartido"

El escritor chileno Luis Sepúlveda manifestó también su pena y anunció que se tomará un whisky a la manera en que le gustaba tomarlo al "queridísimo" autor de "La tregua" como homenaje. "Me levanté de mala gana. Sólo me apetece emborracharme, pedir un whisky y decirle al camarero que me ponga el más humilde que tenga con una rodaja de limón"

lunes, 18 de mayo de 2009

Se murió

Tristes están las palabras y las sonrisas, y la primavera (con la esquina más rota que nunca), el aeropuerto de Montevideo, las franquezas y los despistes, la tregua que tuvo tan corta duración. Hoy está triste la tristeza, porque se murió…

Se murió la vida, la esencia, la melancolía, la fuerza de la razón.

Se murió el compromiso, lo sencillo, la claridad, la madre que lo parió.

Se murió la muerte, el desexilio, la utopía, también el desengaño.

Se murió ayer Mario Benedetti, demasiado pronto, como lo bueno, se murió.


"Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada."



martes, 28 de abril de 2009

El diablo, Daniel Johnston, Dios y la locura.

Daniel Johnston es un peculiar cantautor estadounidense, que padecía y padece un trastorno bipolar. Sus amargadas canciones son una mezcla entre la genialidad y el “frikismo”. Debido a su arraigo familiar, y a las creencias de éstos, muchas de sus canciones poseen la influencia del ardor religioso, y la concepción del cristianismo. Existe en él asimismo, una fijación en el peligro que puede suponer el demonio socialmente, y por el número 9. Muchas de sus canciones tratan sobre su amor no correspondido hacia una compañera de universidad llamada Laurie Allen, la que pasó a ser su inspiración idealizada. Luego que ella se casara con un empresario funerario, Johnston comenzó a componer letras en las que Laurie aparece asociada a la figura de la muerte, combinándose con su relación simbólica al amor no correspondido.
En el del 2005, Jeff Feuerzeig, lo convierte en el epicentro de su documental The Devil and Daniel Johnston. Hasta aquí la aplicación de datos.
Reconozco mi desconocimiento de Johnston hasta que vi The Devil and Daniel Johnston. Sólo le conocía de oídas, sólo su mito, sobre el que en buena medida pienso que se ha cimentado su fama. Al igual que otros mitos “del fuera de lo común” como Andy kaufman, Tymothy Treadwell, los hermanos Panero, Bob Crane o Iván Zulueta, no me interesa demasiado su persona, ni tampoco su obra, pero si su personaje. En el fondo uno parece estar frente a una ficción construida, en vez de alguien de carne y hueso… Aunque, ¿quién soy yo para marcar esa diferencia?.
Daniel Johnston podía ser perfectamente el paradigma de la frontera entre la genialidad y la locura. En su caso por el contrario de estar cerca de esta frontera, la traspasa sobradamente en uno, u otro sentido de forma indistinta y sin pasar por aduana. Pero, ¿por qué el diablo y la locura?. Mucho me temo que por el contrario, en el caso de Johnston su “cercanía” a Dios fomento ese desequilibrio. Supongo que el LSD también tuvo que ver…
En cualquier caso, uno se da cuenta al conocer a Daniel Johnston, que jamás se llegará a ser un genio, en la medida en que se tenga miedo a mirar a la locura de frente, y en cuantificar la distancia que te separa de ella.

jueves, 23 de abril de 2009

Los límites de la interpretación

El otro día en el hilo de un foro, se comentaba que en la última película que estaba dirigiendo Sergio Castellitto, Penélope Cruz iba a tener que ingerir un litro de zumo de tomate para provocarse el vómito, y pareciese de esta manera que vomitaba sangre. A priori parece aparte de desagradable, un ejercicio de voluntad por parte de la actriz. No tardó mucho en surgir la demagogia popular asociada a personalizarlo en nosotros: “Por el dinero que cobra yo…”. Pero claro, me emergió la duda; no ya la típica de taberna, de “que serias capaz de hacer por dinero”, sino la de que serías capaz de hacer interpretando (en el caso en que seas actor/actriz).
Los actores viven la vida de sus personajes. Sus personajes pueden ser radicalmente distintos a ellos. Físicamente, mentalmente, ideológicamente… Encima como actor normalmente no tienes la última palabra, en la línea de personaje. La tiene el director. Y claro el director tiene la mente puesta en el contexto general de la historia, no sólo en el de un personaje. En definitiva resulta que hay diferentes puntos de vista a la hora de afrontar, desde distintas aristas, un trabajo común. Pero detengámonos, independientemente de que mueve a un director cierta exigencia, en cual pueden ser las fronteras a la hora de “vivir la vida de otro”.
Evidentemente ejemplos de radicalidad en consonancia a un personaje hay muchos. Se me ocurren a bote pronto klaus kinski haciendo de Aguirre, en “Aguirre, o la cólera de Dios”, de Werner Herzog, a Emile Dequenne haciendo de Rosetta, en “Rosetta”, de los Dardenne, Cristia Bale en “El maquinista”, de Brad Anderson, pero me quedaré con el que creo más radical que yo haya visto por lo que implica: Margo Stilley haciendo de Lisa, en “Nine songs” de Michael Winterbottom. La película resumiéndolo es, una canción, un polvo. Entre concierto y concierto, vemos a Matt y a Lisa haciendo el amor (o follando, como se prefiera), y cómo a través de esos encuentros sexuales se va desarrollando su relación. Las escenas en general están subidas de tono que diría mi madre y sus amigas. Pero concretamente una, es de cine porno. Hay una felación, con eyaculación posterior. Con pocos cortes y primeros planos. Michael Winterbottom, tuvo grandes dificultades para encontrar una actriz convencional (no proveniente del porno), que pudiese hacer el papel. De hecho sólo encontró una, Margo Stilley. No enjuicio siquiera la idoneidad o necesidad artística de esta escena u otras parecidas en extremidad (por supuesto en ningún momento nada asociado a la moralidad, que releyendo y si no matizo, ya me estaba quedando un poco “Hoja parroquial”). Sólo lanzo una pregunta: ¿Dónde están los límites de la interpretación?.

viernes, 17 de abril de 2009

El kaserón

Anteayer asistí al preestreno de esta minúscula película española. Minúscula por presupuesto, y principalmente por posibilidades de producción (y promoción, of course). Lo que comenta el equipo del rodaje, te hace retroceder bastante en tu idea de lo que es, o al menos debe ser, una producción cinematográfica. Desde un punto de vista exclusivamente creativo, resulta casi milagroso la realización de algunas películas en España. Luego empezamos a darle vueltas a argumentos vacuos, y sobre todo a esa tendencia a comparar, sin tener en cuenta el efecto causa-consecuencia. Pues bien, a pesar de los pesares, la película es simpática, con un cierto regusto por el discurso afectuoso, con un argumento actual y sin embargo un aire clásico. Todo este cóctel hace que se vea de buen agrado. Desde mi punto de vista, quizá no del todo objetivo, es muy recomendable.



Lo peor de todo la resaca posterior al estreno. Además hay que tener cuidado con esto de las fiestas. Si no, que se lo digan al del video de abajo…



Saludos

martes, 14 de abril de 2009

Ángeles González-Sinde vs Ángeles González-Sinde




Como es bien sabido la semana pasada fue nombrada Ministra de Cultura, la notable guionista Ángeles González-Sinde. Sus méritos creativos los situaría mayormente en los buenos guiones de “La buena estrella”, “La suerte dormida” y “La vida que te espera”. La conozco únicamente de una charla sobre guión que impartía, a la que asistí. Si he de ser sincero a primer vistazo me pareció algo distante, pero probablemente fruto de una timidez que trata de disimular a fuerza de parecer lo contrario. Me insiste gente cercana, que la conoce mejor, que es una persona muy válida para un puesto como éste. Su labor al frente de la Academia Española de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, ha despertado alguna agria polémica, y no precisamente dentro del sector social que la criticó a los diez minutos de su reciente nombramiento, sólo por haber sido elegida por nuestro actual Presidente del Gobierno. Su propuesta para eliminar los cortometrajes de la gala de los Goya, en aras de conseguir un mayor dinamismo de ésta, levantó ampollas en las bases cinematográficas del país (manifiesto con tropecientas firmas incluido). Si bien no es menos cierto, que si como dice el dicho popular, “rectificar es de sabios”, así lo hizo. También por sus quizá exacerbadas, pero razonables críticas, hacía el uso excesivo de las líneas de comunicaciones, en las descargas pseudolegales por Internet, de material protegido por la Propiedad Intelectual. De nuevo, ayer matizo y suavizó el tono de anteriores intervenciones.
Independientemente de los talibanes “anti-titiriteros” (que no son pocos), y gente básica de nula reflexión (que tampoco son pocos), parece que el principal enemigo de Ángeles González-Sinde lo tiene frente al espejo. Esperemos que su mandato pueda superponerse a tan intensos enemigos, sobre todo a ella misma, que es lo que mayormente puede controlar, y que el mundo del Cine y de el Guión en particular (aunque sea de refilón, no se vayan a enfadar mucho los talibanes), salga de alguna manera beneficiado.

Saludos.